Jesús, Maestro


Señor, tú que eres
el único y verdadero Maestro,
concédeme la gracia de ser,
a ejemplo tuyo, maestro para mis alumnos.

Haz que yo sepa, con mi vida,
educarlos en la libertad
y, con mi sabiduria, capacitarlos
para un auténtico compromiso
hacia los demás.

Haz que yo sea capaz de hablarles de ti
y de enseñarles a hablar contigo.
Que ellos se den cuenta de que son amados
y de que yo sólo busco su verdadero bien.

Haz que mi amistad contigo sea la fuente
de mi amistad con ellos.

Jesús Maestro, gracias por haberme llamado
a tu misma misión.
Que mi docencia sea un reflejo de la tuya.
Amén.




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