Que no nos roben el niño


Que no apaguen el destello de su corona: queremos ver su realeza divina.

Que no le quiten el brillo de su rostro: necesitamos semblantes de amor.

Que no le paralicen su mano derecha: necesitamos caricias de Dios.

Que no oculten su humildad: el mundo viaja en la arrogancia.

Que no acallen su llanto: es la voz de los que nunca la tienen.

Que no pongan luces hirientes en las calles: es mejor iluminar el interior del hombre.

Que el turrón no sea la dulzura de la Navidad: es mejor el dulce que nace en Belén.

Que la lotería no sea la mejor suerte: Dios, a quien le toca, se convierte en eterna dicha.

Que el champán sea un brindis por Alguien: Jesús que baja a la tierra.




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