Personas puente


Qué bueno es, en el camino de la vida, encontrarse con “personas puente”: esas que nos ayudan a cruzar de un lugar a otro, cuando el paso parece incierto, el terreno inseguro o el trayecto demasiado difícil para recorrerlo solos.

Un puente se construye para atravesar lo que nos separa: un abismo, un río, un obstáculo. Se crea con la intención de conectar, de hacer posible lo que parecía inalcanzable.
Así son las personas puente: se entregan sin medida, se exponen al riesgo de acompañar, se convierten en firmeza cuando todo a nuestro alrededor tiembla.

Son esas personas que se hacen suelo bajo nuestros pies, que nos dan algo a lo que aferrarnos, que facilitan el tránsito hacia ese lugar al que anhelamos llegar.
No nos imponen el camino, pero lo caminan a nuestro lado. No eligen por nosotros, pero apuestan con esperanza por nuestro destino. Son presencia fiel, compañía silenciosa, impulso generoso.

Encontrarlas es una bendición, porque en ellas se hace visible el amor de Dios: un amor concreto, que se manifiesta en rostros, palabras, abrazos y gestos que nos sostienen cuando más lo necesitamos.

Gracias por todas esas personas puente que la vida nos ha regalado.
Gracias porque, con su sola presencia, nos recuerdan que Dios siempre encuentra la manera de ayudarnos a cruzar.

Encar
www.reflejosdeluz.net



Artículos relacionados