
El corazón humano renace cada día, moldeado por los actos que realizamos.
Si sembramos y cuidamos el amor, recibiremos amor; pero si sembramos egoísmo e indiferencia, recogeremos distancia y soledad.
¡Qué grande es encontrar personas que abren su corazón a quien lo necesita!
¡Qué grande es unir nuestras manos para formar una cadena en pos de un mismo fin!
¡Qué grande es ofrecer a los demás lo mejor de lo que somos!
La bondad se manifiesta en los hechos, se contagia con el ejemplo y se reproduce con la constancia y la mirada limpia.
Que nuestros brazos siempre estén dispuestos a la creatividad y la fortaleza, ayudando a quienes desean ser felices haciendo el bien a los demás.
Encar
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