La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida


La sorpresa llega cuando algo que no esperamos acontece repentinamente.
La expresión de nuestra cara cambia, nuestro corazón se mueve por dentro.
Podemos tener sorpresas buenas o sorpresas malas… (que más bien son sustos).
En el caso de las sorpresas positivas, cuando las recibimos, el corazón se ensancha por dentro. De pronto nos sentimos queridos, amados por las personas que nos las dan, agradecidos por la amistad y la cercanía.

¡Qué bueno sería ser «portadores de sorpresas» para las personas con las que vivimos y trabajamos!.
Una sorpresa no siempre es un regalo envuelto con celofán. Con frecuencia las mejores sorpresas son las que se desprenden de la propia vida: cuando nos olvidamos de nosotros mismos, cuando damos generosamente, cuando hacemos reír al triste…
Jesús de Nazaret fue una sorpresa constante para las personas de su época, ¡quizá no estaban acostumbrados a tanto Amor derrochado!.
Y tú, ¿te atreves a hacer de tu vida una sorpresa?

Encar_AM
reflejosdeluz@yahoo.es



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