
Seguir el camino correcto, incluso cuando los demás lo ignoran.
Decir «no» resueltamente cuando otros intentan involucrarte en acciones que sabes que no son apropiadas.
Ser veraz y asumir las consecuencias de tus palabras.
Mantener la mirada directa ante aquellos que no te aceptan.
Afrontar cada día con la determinación de comenzar de nuevo en aquello en lo que has fracasado.
Navegar por la vida con la cabeza en alto, a pesar de las adversidades.
Buscar ayuda cuando te sientes solo o enfrentas dificultades.
Perdonar a quienes te han causado daño.
Decir «sí» aun cuando el consenso sea negativo.
Buscar la conexión espiritual a través de la oración y confiar en la voluntad divina.
Adoptar una perspectiva optimista hacia la vida, incluso en medio de los problemas cotidianos.
Defender con firmeza tus creencias, incluso cuando ello conlleve rechazo, burla o incluso daño físico o psicológico.
Apoyar a aquellos que son impopulares.
Vivir tu fe con todo tu ser, sin importar las opiniones ajenas, comprometiendo tu corazón, mente, alma y fuerzas.
Encar
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