NO TE RINDAS


Cuando las cosas no salgan como esperas —y a veces sucederá—, cuando sientas que el camino se empina cada vez más, que tus fuerzas flaquean, que los recursos se agotan y las deudas, las externas y las del alma, se multiplican… cuando intentes sonreír, pero solo te salgan suspiros, cuando el cansancio se convierta en compañero constante y las preocupaciones te pesen más que tus propios pasos, detente si es necesario, respira hondo, toma un respiro… pero no te rindas.

Por eso, sigue adelante, incluso si lo haces lentamente. No importa si hoy solo puedes avanzar un poco, o si tus pies dudan del suelo que pisan.

Lo importante es no detenerse del todo. Porque el triunfo, muchas veces, está justo detrás de la última curva, a la vuelta de esa esquina que todavía no alcanzas a ver. Está más cerca de lo que imaginas.

El éxito no siempre se muestra con claridad. A veces llega disfrazado de incertidumbre, oculto detrás de nubes grises, envuelto en silencios que duelen o en días que parecen no tener fin. Pero está ahí.

Por eso, toma la decisión de seguir luchando. No desde la prisa ni desde la perfección, sino desde la firmeza de quien cree, incluso cuando todo alrededor parece estar cayendo. Porque cuando la vida se pone difícil, cuando el entorno se desmorona o las fuerzas parecen agotarse, los que no se rinden son los que de verdad vencen. El valiente no es quien nunca cae, sino quien elige ponerse de pie una y otra vez. Y tú, si estás leyendo esto, es porque tienes dentro de ti la fuerza para hacerlo.

Así que no lo olvides: si hoy estás cansado, si el corazón pesa y las dudas nublan tu horizonte, descansa, sí… pero no te detengas. Porque hay una luz esperando ser descubierta más adelante. Y tal vez, solo tal vez, estás a un paso de encontrarla.

Encar 
www.reflejosdeluz.net



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