SI ALGUNA VEZ


Si alguna vez te sientes solo y no sabes qué hacer, levanta la mirada y contempla el cielo. Busca una estrella, solo una… y entonces recuerda que no estás solo, que millones de luces te acompañan desde lo alto, como también lo hacen todas esas personas que, en algún momento, sintieron lo mismo que tú.

Si alguna vez tienes ganas de llorar, no lo evites. Llora. Deja que las lágrimas limpien lo que duele y liberen todo eso que te pesa por dentro.

No las retengas, porque el silencio prolongado del alma suele dar paso a sentimientos más profundos que pueden lastimar aún más.

Si un día te sientes mal contigo mismo, busca en lo más hondo de tu ser. Recuerda que nadie es perfecto, tampoco tú, pero eso no te hace menos valioso. Con tus defectos y tus virtudes, eres una persona irrepetible, única en el universo. Y por eso, ya eres especial.

Si alguna vez piensas que nadie te quiere, no lo creas. No es verdad. Estás aquí porque alguien —más allá de lo visible— así lo quiso. Dios, que te creó con amor infinito, te ama con una ternura que no se agota, te conoce mejor que nadie y jamás te abandona.

Y no estás solo, aunque a veces no sepas verlo. Hay personas a tu alrededor que te quieren, aunque a veces el ruido de la vida o el peso de los días nos impida abrir el corazón para demostrarlo.

Y si alguna vez necesitas que alguien te escuche, te abrace, te entienda, o simplemente esté ahí… quiero que sepas que cuentas conmigo. Estoy aquí para ti. Para que no te sientas solo, para que llores sin miedo en mi hombro, para recordarte lo valioso que eres, y sobre todo, para decirte que te quiero… sinceramente, profundamente, sin condiciones.

Encar 
www.reflejosdeluz.net



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