Si la paz se simboliza con una paloma, tal vez sea porque sus alas representan la libertad. Volar es un signo de madurez, de plenitud interior y de conexión con el vasto universo que Dios nos ha otorgado.
Para volar con verdadera libertad, es esencial no sentirnos amenazados por aquello que podría destruirnos; de lo contrario, nuestro vuelo será incierto y temeroso, una travesía sin rumbo que nos consumirá sin llevarnos a ningún lugar.
La paloma blanca, emblema de la paz, refleja el color de las nubes que tocamos, nubes que nos invitan a formar parte de ellas y, en última instancia, del cielo que anhelamos conquistar.
Hoy, levanto mi vuelo para ser una ‘paloma blanca’, que junto a otras, elevamos nuestras vidas hacia el Amor y la Bondad.
Encar
www.reflejosdeluz.net




















