Tus decisiones


Desde que abrimos los ojos por la mañana hasta que los cerramos al final del día, tomamos decisiones que van moldeando lo que somos y orientando el rumbo que elegimos seguir. Incluso el simple acto de levantarnos ya es una elección, y la manera en que vivimos cada minuto representa una oportunidad para construir sentido, identidad y propósito.

Cada instante es una palabra que escribimos en el libro de nuestra vida. Nuestra mano sostiene la pluma, y con ella trazamos líneas rectas o curvas, a veces tachones, otras veces frases llenas de belleza y verdad. Somos los autores de ese texto en construcción, y nuestras decisiones —grandes o pequeñas— van dando forma a su argumento.

El destino no está predeterminado; se va tejiendo en el presente, en este preciso momento. El camino hacia él no está en el mañana, sino en el ahora.

Pero para que la pluma deje huella, necesita tinta. Sin ella, los trazos serían invisibles, vacíos de mensaje, incapaces de hablar a los demás o a nosotros mismos. Por eso vale la pena preguntarse:
¿Con qué tintero impregno la pluma de mi vida?
¿Desde qué fuente escribo mis días? ¿Qué papel elijo para dejar mi huella? ¿Dónde y cuándo escribo? ¿Cómo son los trazos que dejo tras de mí?

Hay un dicho que afirma: “Dios escribe derecho en renglones torcidos.”
Y tú, ¿cómo escribes tu historia?
¿Con temor o con fe? ¿Con dudas o con esperanza? ¿Con prisa o con intención?

Lo hermoso es que siempre podemos volver al papel, tomar de nuevo la pluma y empezar una nueva línea… con más verdad, con más amor, con más vida.

Encar
www.reflejosdeluz.net


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